El proceso para lo producción de café puede dividirse en ocho etapas, forjado y perfeccionado generación tras generación, según un medio de comunicación.
La primera etapa es la plantación, inicia el ciclo natural en el cual se ve crecer la semilla, hasta convertirse en un cafeto (planta del café) que pueden llegar a medir unos los 10 metros de altura. La forma del sembrado y del manejo del cultivo son elementos fundamentales para la calidad del grano.
La cosecha, esta se produce anualmente cuando las cerezas de café están maduras, existen dos métodos para realizarla, el picking y el stripping. Mediante el picking, las cerezas más maduras se seleccionan y recogen manualmente, lo que produce una cosecha homogénea y de calidad. El stripping es un proceso mecanizado, se recogen todas las cerezas a la vez, luego de eso, se seleccionan las cerezas.
En el procesamiento, se elimina la pulpa de las cerezas del café y se seca para transformar el café recolectado en café listo para las etapas venideras. Según el método seleccionado (húmedo o seco), el sabor del café obtendrá características diferentes en su sabor.
El curado, se materializa antes de su exportación. Su función principal es eliminar la cascara que recubre al grano para clasificarlo según su calidad, forma y tamaño.
La cata del café, es la degustación se lleva a cabo en distintos momentos del proceso. Su objetivo es analizar su calidad y sabor.
En el tueste, el café obtiene su sabor y aroma más característico, el grano es sometido a altas temperaturas que alcanzan los 200°, aumenta su tamaño entre un 80-100%, y pierde peso, disminuye su cafeína, y finalmente adquiere su color característico.
Para reducir el tamaño del grano a polvo, se realiza la molienda o la molida. Si se prepara el café justo después de este proceso, se obtiene una aroma y un sabor más intenso.
Y la última etapa es la preparación, se realiza al gusto del consumidor, ya que existen muchas formas de prepararlo.