Según nota informativa, la cafeína es el agente psicoactivo más consumido a nivel mundial, se encuentra en el café y otras bebidas como por ejemplo el té. También una variedad de plantas contiene cafeína en sus semillas, frutos y hojas. La cafeína puede sintetizarse y se agrega a los alimentos y bebidas, incluidos los refrescos, las bebidas energéticas y a tabletas comercializadas para reducir la fatiga.
Una cuestión clave en la investigación sobre la cafeína y el café es que el café contiene cientos de otros fitoquímicos biológicamente activos, incluidos los polifenoles como el ácido clorogénico y los lignanos, el alcaloide trigonelina, las melanoidinas formadas durante el tostado y cantidades modestas de magnesio, potasio y vitamina B3 (niacina). Estos compuestos de café pueden reducir el estrés oxidativo, mejorar el microbioma intestinal, y modular el metabolismo de la glucosa y las grasas.
En los estudios realizados, el café filtrado no aumenta los niveles de colesterol en suero. el consumo de hasta 6 tazas estándar de café con cafeína filtrado por día, en comparación con el no consumo de café, no está asociado con un mayor riesgo de enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular.
Los aumentos en la ingesta de cafeína se asocian con la pérdida de peso, la ingesta repetida de cafeína durante el día (6 dosis de 100 mg de cafeína) según estudios, condujo a un aumento del 5% en el gasto de energía de 24 horas.
El consumo de café con cafeína y descafeinado reduce la resistencia a la insulina hepática. Además se asocia con la disminución de riesgo de padecer melanoma, cáncer de piel no melanoma, cáncer de mama, cáncer de próstata, cáncer de endometrio, cáncer de vesícula biliar y cálculos biliares.